“Sonriendo pa’ la foto” | Tolosa 100

Por Antonio Salas. 

Para quienes cubrimos la elección a la gubernatura en 2004 resultó sumamente interesante una escena común en muchos hogares zacatecanos: junto a la imagen de la Virgen de Guadalupe y, en algunos casos la del Niño de Atocha, la propaganda de campaña “Monreal – Gobernador” de 1998.

No eran pocos, más del 90 por ciento de los zacatecanos (INEGI), eran católicos. Pero no paraba allí, algunos también colocaban su fotografía con el Gober, en la esquina del cuadro de alguna imagen religiosa.

Tener una foto con el bigotón de lentes y amplia sonrisa era la prueba del compromiso y confianza del ciudadano hacia el político de Plateros. Y si en ella aparecía Marichuy Pérez, mejor.

Hay que recordar que tener una gráfica del momento con el líder conllevaba toda una estrategia, desde llevar cámara propia o identificar a un fotógrafo que accediera a hacerla, hasta esperar que el instante fuera propicio para el fin.

Muchas de esas capturas las hizo El Chaparrito Félix. Después de la foto había esperar coincidir con él, revisar su archivo y obtener impreso aquel momento.

Los tiempos han cambiado, los políticos también. Ya no sólo se posa para la foto, sino también para la selfie, muchas de las veces con el cel del ciudadano, pero sostenido por el político.

Lo que no ha cambiado, por lo menos hasta ahora, es el peso que una foto puede representar: principalmente si quienes en ella aparece son sólo políticos.

Todo esto viene al tema, porque durante el evento de protesta del Ayuntamiento de Fresnillo, Ricardo Monreal volvió a ser tan fotografiado o más que hace 20 años.

¡Con la pena, pero así fue!

Amigos y enemigos, adversarios, simpatizantes y público en general aprovecharon la ocasión.

Ya fuera por petición propia, de la prensa o por coincidencia, el encuentro del ahora Senador con muchos asistentes quedó para la posteridad en fotografías y videos.

Muchos de esos saludos y fotografías causaron expectación para el ciudadano, que no está acostumbrado a observar el convivir de los políticos, que en corto generalmente es diferente al imaginario popular.

Y así, el momento: el contador Alejandro Tello, Gobernador de Zacatecas, flanqueado por los Monreal, hermanos de David a quien hace algunos días en público lo llamó su amigo, algo que puso los pelos de punta a más de uno. Al fondo, a un costado, la figura del recién ex alcalde.

Sin duda alguna, la o las lecturas que se le den serán muchas. Obviamente la esperanza es que sea de confianza y certidumbre para los actores económicos, sociales y políticos que inciden en la vida zacatecana, ya sea en territorio estatal o fuera de él.

¡Urge que así sea, por el bien de los fresnillenses y de todos los zacatecanos!

Por lo pronto, será importante observar el comportamiento de los nuevos funcionarios, esperando que su labor efectivamente sea en favor del Municipio y sus habitantes, y no de ellos y su grupo.

La expectativa es mucha y la necesidad de una verdadera Transformación es mayor.

 

AL MARGEN

 

Quien hizo gala de su capacidad de improvisación, aunque no todos lo vieron bien, fue Gustavo Torres Herrera, a quien la producción del evento no le dio los nombres de los invitados especiales, cuyas tablas permitieron resolverlo.

Por cierto, el también ex diputado y ahora suplente del legislador Raúl Ulloa Guzmán, funge ya como Director de Servicios Públicos, un cargo que lo pondrá en el foco. El incidente será lo de menos.