Vamos por un millón de novillonas y 50 mil sementales | David Monreal

 

El crédito a la palabra tiene sus antecedentes en el Grameen Bank, o banco de la pobreza en Bangladesh[i] durante el año 1976, cuando el financiamiento abrió nuevos horizontes en el otorgamiento de créditos a personas que no podían acceder a grandes préstamos, con la intención de incidir en la población más necesitada y lograr mejorar sus condiciones de vida.

A diferencia de los créditos convencionales, el crédito a la palabra no exige el otorgamiento de una garantía y los intereses se cobran de los rendimientos reportados por el beneficiario, con lo que se crean condiciones favorables para el pago. En el caso específico del crédito ganadero a la palabra que iniciará en 2019, el pago se hará en especie, a través de las crías y en un lapso de tres años.

En otras experiencias de préstamos a sectores sociales vulnerables o de estratos bajos han tenido resultados favorables en cuanto al pago de los créditos, tanto el citado Grameen Bank, como el Bank Rakyat, en indonesia, reportaron cumplimientos de aproximadamente 95%.

Quizá unos de los puntos más importantes en cuanto a la implementación de esta política púbica sea el ahorro en los gastos de operación, que incluirá la capacitación y los estudios pertinentes, así como las convocatorias y los padrones que den certeza a los beneficiarios y a los contribuyentes sobre el destino de los recursos.

Las capacitaciones serán el puente entre el asistencialismo y el gasto socialmente responsable, pues con ella los productores podrán aprender a mantener la productividad e inocuidad de la carne y los productos animales para su comercialización y consumo.

El presupuesto estimado es de 20 mil millones de pesos ejercido en dos mitades, entre el año 2019 y el 2020, con el que se pretende repoblar potreros y asegurar autosuficiencia alimentaria en carne y leche. Con este programa se beneficiarán un aproximado de 100 a 200 mil ganaderos.

Además, las crías con las que se pagarán los créditos se usarán para beneficiar a otros pequeños productores en los años subsecuentes, con lo que se proyecta un modelo de financiamiento a largo plazo.

El diseño de los requisitos para acceder a estos créditos será crucial para el éxito del programa, y sobre todo mantenerlo libre de prácticas de corrupción para que el dinero de los contribuyentes sea ejercido como lo establecen las leyes en la materia, y toda práctica contraria será castigada por las normas administrativas, penales y cuantas sean conducentes.

En la nueva administración que encabezará el Lic. Andrés Manuel López Obrador los recursos serán utilizados conforme lo estipula la constitución federal y el Plan Nacional de Desarrollo, que tendrá como principales objetivos reducir la pobreza y la desigualdad en México, al mismo tiempo que cumplimos con los establecidos en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable. Juntos Haremos Historia.