Cercanía

No cabe duda, el estilo de gobernar de Claudia Sheinbaum es un estilo de cercanía. Quedó ya demostrado cómo puede tener al Presidente Trump al teléfono o a miles de ciudadanos en el Zócalo con un único fin: trabajar en pro de México.

Sea por el contexto internacional, el regional o el hiperlocal, lo que el mexicano hoy exige es esa cercanía que poco a poco va marcando una nueva dinámica de hacer política en nuestro país.

Quizá el evento que atestiguamos el fin de semana en la capital del país sea solo un ejemplo más de los muchos que podríamos ver a lo largo de su sexenio. Sin embargo, las particularidades ya comentadas hasta el hartazgo por la opinión pública poco a poco pudieran tomar dos caminos.

Uno, convertirse en una cantaleta. Un guión frío y sin más novedad que el día y la hora. O dos, romper el paradigma de los baños de pueblo, para encontrarse cara a cara con el ciudadano que hoy en día exige y con justa razón.

La presencia en el lugar de los gobernadores, líderes del legislativo y representantes de diversas expresiones políticas y de poder, de igual forma puede interpretarse de muchas maneras. Cada quien, al tiempo, dirá si sus primeras lecturas fueron o no atinadas.

México vive un intenso y vibrante momento político a nivel internacional. Estados Unidos presenta, por un lado, un trato osco y hasta petulante hacia el Estado Mexicano y, por otro, da un trato respetuoso a la Jefa del Ejecutivo, la Presidenta de la República.

Quienes la conocieron desde sus responsabilidades en la Ciudad de México, otros más que tuvieron trato con ella en lo académico o la investigación, incluso quienes coincidieron en su paso por las Bellas Artes, a través de la danza, saben que su trato es directo, al grano; político, pero concreto. Un trato maternal, pero no complaciente, sino efectivo y con resultados.

Zacatecas y todo el país, por su relación migratoria con Estados Unidos y la dependencia económica que las remesas le obligan a tener con el vecino del norte, son actores que están atentos a esos movimientos.

Claro ejemplo es el trabajo legislativo que representantes como la Senadora Verónica Díaz Robles han mantenido en las últimas semanas, donde resalta el interés de dar solución no solo a los mexicanos que han salido de su tierra, sino a los de casa, carne de cañón política en tiempos electorales.

El trato político exige cercanía, como la mostrada por la fresnillense justo en el evento que congregó una vez más a miles en el Zócalo. Es momento de mujeres, reza el slogan político.

Es momento de que sea ese sector electoral y de la política quien una vez más demuestre que la idea del sexo débil ya pasó, que ahora y contra muchas voces es cuando esa más de la mitad que representan de la lista nominal y de la sociedad en general asuma el poder que le corresponde.

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