El campo volverá a florecer | David Monreal

El pueblo mexicano ha dado muestra de su coraje a lo largo de toda la historia, desde la época precolombina, pasando por la lucha de independencia, la guerra de reforma y la revolución, pero nunca antes la sociedad había condensado su inconformidad y esperanza en un movimiento democrático pacífico e institucional.

Fueron muchos años de oposición contra la clase política corrompida por la ambición y la frivolidad. Siempre tuvimos claro que para lograr el verdadero cambio tendríamos que vencer a una mafia que había absorbido instituciones, medios de comunicación, y se había coludido con enormes intereses económicos, e incluso con el crimen organizado.

Vivimos la dictadura disfrazada del PRI, la falsa alternancia del PAN y la traición de los partidos de izquierda que sucumbieron a la tentación del dinero y del poder. Fue sólo gracias a la esperanza y la militancia desinteresada de millones de mexicanos que pudimos derrocar al régimen corrupto de la mafia del poder.

Morena tuvo la responsabilidad de enarbolar la organización nacional de hombres y mujeres libres dispuestos a cambiar el rumbo del país, frenando la rapacidad de una pequeña cúpula con enorme influencia sobre otro número importante de la población. Comenzó entonces una labor de convencimiento muy ambiciosa a lo largo y ancho de la república, a la que muchos acompañamos a nuestro presidente con la firme convicción de servir a la nación.

Poco a poco se tejió una red con la fuerza de aglomerar masas en cada plaza pública del país, desde las grandes ciudades hasta las comunidades más alejadas, y esa fuerza quedó de manifiesto el pasado 1° de julio, cuando concretamos el triunfo electoral más importante de la historia de México.

Por eso el nuevo gobierno tiene muchas responsabilidades. Tenemos el mandato de incluir en la agenda nacional las necesidades de la clase trabajadora, de las comunidades indígenas, de las minorías olvidadas, de los empresarios abandonados a su suerte, de los jóvenes y las mujeres excluidas sistemáticamente de las oportunidades educativas y laborales.

También tenemos el reto de recuperar la paz que perdimos en la absurda, irresponsable y sangrienta “estrategia de seguridad” que Calderón y Peña Nieto implementaron a costa del sufrimiento de miles de familias mexicanas.

Cómo Coordinador General de Ganadería, es mi responsabilidad que los ideales de justicia e igualdad se traduzcan en políticas públicas dirigidas a quienes más lo necesitan, con la firme intención de consolidar la soberanía alimentaria nacional y mejorar sustancialmente la vida de quienes dedican su vida a esta actividad.

En los primeros 100 días de gobierno estaremos implementando el Crédito Ganadero a la Palabra, uno de los 4 programas prioritarios para el campo, con el que se entregarán un millón de novillonas y 50 mil sementales a pequeños ganaderos para repoblar sus potreros y potenciar la producción de carne y leche en el país.

Gracias por ser parte de esta historia.